¡Hola! Regreso para hablar un poco más de Squid Game. En esta ocasión, voy a hablarte de la relación existente entre esta serie y la aclamada película Parasite.

Si te interesa, sigue leyendo.

Los productos culturales surcoreanos han demostrado ser una de las formas más poderosas de crítica social en el siglo XXI. A través de historias impactantes y visuales que nos atrapan desde el primer minuto, nos muestran la brutalidad de la desigualdad, la explotación y la trampa de la movilidad social dentro del sistema capitalista.

Dos de sus obras más emblemáticas, Parasite (2019) y Squid Game (2021), han alcanzado reconocimiento mundial precisamente porque exponen, sin filtros, la lucha de clases y la violencia estructural que sostienen el capitalismo moderno.

Aunque son historias muy distintas—una sátira negra sobre una familia infiltrándose en la élite y una serie de supervivencia con juegos letales—ambas comparten el mismo mensaje: en este sistema, el éxito es una ilusión diseñada para que solo unos pocos ganen, mientras la mayoría compite en un juego imposible de ganar.

Póster película

Hoy te cuento cómo Parasite y Squid Game representan la desigualdad, la violencia sistémica y el Han, un concepto clave en la cultura coreana, a través de su narrativa, sus personajes y su simbolismo visual. Si te interesa, sigue leyendo.

El Han coreano y la inevitabilidad del sufrimiento

En la entrada anterior ya os hablé de este concepto llamado Han (한) que también es clave para entender el impacto emocional de Parasite y Squid Game.

Fotograma de Parasite

En Parasite, la familia Kim es la representación perfecta del Han. A pesar de ser ingeniosos y trabajadores, el sistema no les permite realmente ascender. Si te has fijado, desde el momento en que ponen un pie en la casa de los Park, su destino ya está sellado: pueden fingir que pertenecen a ese mundo, pero nunca serán parte de él.

Imagen promocional segunda temporada

En Squid Game, el Han se refleja en la desesperación de los jugadores. Arrastran deudas impagables y ven en el juego su última oportunidad para cambiar su destino. Sin embargo, si lo piensas bien, el sistema está diseñado para que la gran mayoría pierda. No importa cuánto se esfuercen o que voten que no quieren seguir jugando, están atrapados en una estructura que los obliga a competir entre ellos en lugar de desafiar al verdadero enemigo: el sistema en sí.

Ambas historias nos muestran que el capitalismo genera desesperanza y luego la usa como herramienta de control. Nos vende la idea de que con suficiente esfuerzo podemos ganar, cuando en realidad, las reglas nunca han estado a nuestro favor.

La ilusión de la movilidad social y la falsa meritocracia

Nos han enseñado que el éxito es cuestión de esfuerzo y talento, pero ¿te has preguntado si eso es realmente cierto? Tanto Parasite como Squid Game destruyen la idea de que vivimos en un sistema meritocrático.

Fotograma de la película Parasite

En Parasite, los Kim intentan escalar socialmente reemplazando a los empleados de los Park. Son astutos, trabajadores y saben aprovechar cada oportunidad, pero nada de eso importa cuando el sistema los expulsa sin piedad. Su error es creer que pueden pertenecer a la élite solo con esfuerzo.

Por su parte, también uno de los temas centrales de Squid Game es la desigualdad económica y la falta de movilidad social. La serie nos presenta un grupo de personas endeudadas que aceptan jugar en un torneo de juegos infantiles con la esperanza de ganar un premio millonario. Sin embargo, la competencia es una trampa diseñada para beneficiar solo a uno, mientras que los demás son eliminados brutalmente.

Imagen de Squid Game

Los jugadores representan a los sectores más vulnerables de la sociedad: desempleados, inmigrantes, estafados, endeudados y marginados.
Los juegos infantiles refuerzan la ironía de cómo la inocencia se transforma en una competencia despiadada por la supervivencia.
El protagonista, Seong Gi-hun, del que os hablé en la entrada anterior, es un ejemplo de la clase trabajadora atrapada en un ciclo de pobreza. Perdió su trabajo, cayó en el juego compulsivo y no puede mantener a su familia. A pesar de sus esfuerzos, el sistema lo sigue empujando hacia la desesperación.
¿Y cuánto de verdad hay en estos productos culturales?
Corea del Sur es una de las economías más desarrolladas del mundo, pero también tiene una de las tasas más altas de desigualdad y endeudamiento personal. Aquí te dejo algunos datos:
El 20% más rico de la población gana seis veces más que el 20% más pobre.
El endeudamiento de los hogares es superior al 100% del PIB.
El desempleo juvenil es alto, y la competencia laboral es feroz.
En este contexto, Squid Game refleja cómo muchas personas se sienten atrapadas en un sistema que no les ofrece verdaderas oportunidades de mejora.

Imagen serie

La movilidad social es una ilusión. El sistema nos dice que cualquiera puede ascender con trabajo duro, pero en realidad, las estructuras de poder están diseñadas para mantener a los ricos en la cima y a los pobres en su lugar.

Por supuesto, los ricos también aparecen en Squid Game.Uno de los elementos más impactantes de la serie es la introducción de los VIPs, un grupo de millonarios que observan los juegos como si fueran un espectáculo deportivo.
Representan a las élites económicas que se benefician del sufrimiento de los menos privilegiados en un claro símil con los conglomerados coreanos llamados Chaebol que dominan la economía surcoreana y que han sido criticados por su influencia desproporcionada en la política, la sociedad y el día a día de la población común.
¿Qué son los chaebol?
Los chaebol (재벌) son grandes conglomerados familiares de Corea del Sur, como Samsung, Hyundai, LG y SK Group, que crecieron bajo la tutela del gobierno durante la segunda mitad del siglo XX. Estos grupos han sido esenciales para la industrialización y crecimiento económico del país (el conocido como milagro del río Han), pero también han generado problemas de corrupción, monopolio y desigualdad social.
Son empresas familiares donde el poder se hereda de generación en generación, además tienen una relación simbiótica con el gobierno por lo que influyen en decisiones políticas y económicas.
Controlan múltiples sectores, reduciendo la competencia y limitando las oportunidades de pequeñas empresas.
Y no podemos olvidar que han sido protagonistas de escándalos de corrupción, evasión de impuestos y explotación laboral.
En Corea del Sur, los chaebol representan una élite económica cerrada, muy similar a los VIPs en Squid Game, quienes controlan el juego y se benefician del sufrimiento de los jugadores sin enfrentar consecuencias, escondidos detrás de máscaras doradas, una metáfora de su anonimato y su poder intocable.
El mensaje es claro: en el mundo real, las grandes fortunas y empresas juegan con el destino de millones de personas, explotando su trabajo y desesperación para obtener más beneficios.

Espacios y jerarquía social: la arquitectura de la desigualdad

Si te has fijado bien encontrarás otro punto común en ambas historias y es que la arquitectura no es solo un escenario, sino una metáfora de la desigualdad.

Y si no te has dado cuenta, mira estas imágenes.

Elementos claves de la arquitectura en Parásitos

En Parasite, la casa de los Park es luminosa, amplia y con grandes ventanales que les permiten ver el mundo desde arriba. En cambio, el semi-sótano de los Kim es oscuro, estrecho y con una pequeña ventana que apenas deja ver la calle. ¿Te diste cuenta de que cuando la lluvia llega, para los Park es solo un pequeño inconveniente, pero para los Kim es una catástrofe? La naturaleza misma parece favorecer a los ricos.

Por tanto, descubrimos que la arquitectura en Parasite no es solo un escenario, sino una metáfora de la estratificación social en Corea del Sur. Bong Joon-ho utiliza los espacios para reforzar visualmente la división de clases:
De este modo, encontramos:

  1. El semi-sótano de los Kim: Un espacio a medio camino entre la superficie y el subsuelo, representando una clase que no está completamente hundida en la miseria, pero que tampoco tiene acceso a la estabilidad económica.
  2. La casa de los Park: diseñada por un famoso arquitecto ficticio, la villa de los Park simboliza la exclusividad de la clase alta y su desconexión con los problemas de los pobres.
  3. El búnker secreto: La existencia de un espacio oculto dentro de la casa de los Park sugiere que hay niveles aún más profundos de marginalización, representados por el hombre que vive escondido en el sótano.
Imagen de la película

La arquitectura en Squid Game

Como podrás imaginar, la arquitectura en Squid Game tampoco es solo un elemento decorativo, sino una herramienta narrativa clave que refuerza la sensación de alienación, desigualdad y control. Sus espacios están diseñados para desorientar, infantilizar y deshumanizar a los participantes, evocando tanto la estética de la infancia como el brutalismo de los espacios carcelarios. ¿Quieres saber qué influencias artísticas hay en la serie? Sigue leyendo.
Si te has fijado bien, la serie utiliza escenarios geométricos, colores vibrantes y estructuras aparentemente inofensivas que ocultan la crueldad del sistema. Estos elementos tienen referencias claras en el arte y la arquitectura:

Maurits Cornelis Escher (1898-1972)

Uno de los referentes más evidentes en Squid Game es el artista neerlandés M.C. Escher, famoso por sus ilusiones ópticas y estructuras arquitectónicas imposibles. Las escaleras laberínticas en la serie recuerdan a su obra Relativity (1953), donde las escaleras se entrecruzan en ángulos ilógicos, desafiando la percepción del espacio y la gravedad.

  • Significado en Squid Game:
    Los pasillos y escaleras reflejan la falta de escape y la confusión de los jugadores, atrapados en un sistema donde las reglas cambian constantemente y el destino es incierto.

Brutalismo y arquitectura carcelaria

El brutalismo, un estilo arquitectónico surgido en los años 50, se caracteriza por el uso de  geometrías agresivas y estructuras imponentes que transmiten opresión. En Squid Game, muchas de las salas recuerdan prisiones o instituciones totalitarias.

  • Ejemplo en la serie:
    Los dormitorios de los jugadores están diseñados como un panóptico, con literas apiladas que van desapareciendo. Esta estructura recuerda al concepto de vigilancia descrito por Michel Foucault en Vigilar y castigar (1975), donde los prisioneros pueden ser observados en todo momento, asegurando su sumisión.

La Ciudad Ilustrada de Ricardo Bofill

El uso de colores pastel y formas geométricas en Squid Game también tiene paralelismos con la arquitectura de Ricardo Bofill, especialmente en su obra La Muralla Roja en España. Este complejo de viviendas con escaleras intrincadas y fachadas de colores intensos evoca un laberinto de posibilidades, pero en la serie adquiere un matiz opresivo.

Las escaleras

Significado en Squid Game:
La estética de parque infantil y el uso de colores vivos generan una sensación de falsa seguridad. Los jugadores creen que están en un espacio lúdico, pero en realidad están atrapados en un sistema letal.

La deshumanización: el precio de la Supervivencia

Otro de los aspectos más perturbadores de Squid Game es cómo el juego deshumaniza a sus participantes, obligándolos a tomar decisiones crueles para sobrevivir.
Al inicio, los concursantes intentan cooperar, pero conforme avanza la competencia, la moralidad se debilita y cada uno empieza a actuar por su propia supervivencia.
Esto refleja cómo, en situaciones de crisis extrema, los seres humanos pueden volverse despiadados para protegerse a sí mismos.
El mensaje que nos deja Squid Game es que la sociedad ya funciona como un juego mortal, solo que de una manera más sutil.
Las personas en la vida real pasan por crisis financieras, enfermedades o accidentes sin que nadie los ayude.
En la serie, los jugadores pueden irse después de los juegos, pero la mayoría decide seguir porque su situación en la vida real es aún peor.
La brutalidad del juego es solo una versión exagerada de la indiferencia con la que el mundo trata a los más vulnerables.

Pero ¿se puede salir de esto? Ya vimos que en Parasite los Kim no pueden hacerlo, esperaremos a ver qué nos cuentan en la tercera temporada de Squid Game.

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