Sindicalistas

¡Buenos días!

A pesar del retraso, aquí está la segunda parte de la entrada sobre mujeres trabajadoras en la época victoriana. ( os dejo la primera parte aquí)

Hoy os voy a hablar de las sindicalistas, porque las hubo y tienen un papel muy importante en mi novela «Amor de niebla y destino» por lo que me he documentado sobre ellas.

Como ya os comenté, las mujeres se incorporaron masivamente al trabajo. ¿Qué pasaba entonces con los sindicatos?

En buena parte los sindicatos masculinos trataban de proteger sus empleos dejando a las mujeres al margen de las organizaciones.

¿Por qué si se supone que su función era la de protegerse contra los desmanes de los patronos?

Pues porque como los sueldos de las mujeres eran más bajos, las trataron más como una amenaza que como aliadas. Incluso las excluían diciendo tonterías como que su estructura física determinaba su destino social como madres y amas de casa por lo que no podían ser buenas trabajadoras ni sindicalistas (este fue un terrible alegato común que se empleó contra las mujeres durante años).

Se apoyaron en la división «sexual» del trabajo y añadieron perlas como :


«(…) ellos, como hombres y maridos, tenían el deber de mantener el estado tal de cosas en que sus esposas se mantuvieran en la esfera privada del hogar en lugar de verse arrastradas a competir por la subsistencia con los hombres grandes y fuertes del mundo»

Creían que el lugar de la mujer estaba en la casa y no en la fábrica e incluso los portavoces sindicales alegaban con estudios médicos que las mujeres no eran capaces de realizar el trabajo de los hombres y que los sindicatos producían peligros para «la moralidad de las mismas» porque claro, en esa época, que hombres y mujeres se relacionaran en los mismos espacios no estaba muy bien visto por la doble moral victoriana.

Aunque también añadían que podían ser «sexualmente asexuadas» si hacían trabajos de hombres e incluso que podían «castrar» a sus maridos si pasaban demasiado tiempo ganando dinero.

En fin…


En los sindicatos mixtos, hubo un problema durante mucho tiempo y era que aunque aceptaran mujeres, estas siempre tenían papeles subordinados con respecto a los varones. 

Pero por suerte, también hubo sindicatos que aceptaban mujeres como AFILIADAS y sindicatos formados por trabajadoras exclusivamente. Esto sucedía en la industria textil, la del tabaco, la del calzado, donde las mujeres constituían una fuerza importante del trabajo. 

En algunas áreas eran activas en los sindicatos locales y en las huelgas, oponiéndose a veces a las órdenes de los sindicatos nacionales. 

Se llegó a crear la Liga Sindical Británica de Mujeres, con afiliadas de muchas ocupaciones. 

Y ahora os voy a hablar de una mujer muy importante a este respecto:

SARAH CHAPMAN

Cuando tenía 19 años, Sarah estaba trabajando, junto a su madre y su hermana mayor, Mary, en 1888, en Bryant and May que era una fábrica de fósforos.

Entonces se produjo una agitación en la fábrica a causa de los bajos salarios, las largas jornadas, las pésimas condiciones de trabajo y el injusto sistema de multas, que hizo que las mujeres y las niñas de la fábrica se frustraran cada vez más con sus jefes. 

Las influencias externas, particularmente la Sociedad Fabiana, también proporcionaron un impulso para la huelga gracias a Annie Besant, una activista revolucionaria y feminista que publicó un artículo en su periódico semanal ‘The Link’ sobre las condiciones en Bryant & May.

La gerencia de la empresa intentó que sus trabajadoras firmaran un documento que contradijera el artículo,pero se negaron a hacerlo.

Una trabajadora fue despedida como ejemplo, lo que provocó una huelga total en un solo día, y alrededor de 1,400 mujeres y niñas se negaron a trabajar. Luego marcharon desde Mile End hasta Bouverie Street para ver a Annie Besant. 

Entre todas, se creó una delegación en la que eligieron tres mujeres (Sarah Chapman, la señora Mary Cummings y la señora Naulls) para que fueran a su oficina a pedirle su apoyo. Si bien Annie no era una defensora de la huelga, aceptó ayudarlas a organizar un Comité de Huelga.

La primera reunión de Matchgirls en huelga se celebró en Mile End Waste el 8 de julio y tanto el Pall Mall Gazette como The Star brindaron una publicidad positiva.A esto le siguieron reuniones con miembros del Parlamento en la Cámara de los Comunes.

Se formó el Comité de Huelga y se nombró a las siguientes Matchgirls como miembros: la Sra. Naulls, la Sra. Mary Cummings, Sarah Chapman, Alice Francis, Kate Slater, Mary Driscoll , Jane Wakeling y Eliza Martin.

El Comité de Huelga tuvo la oportunidad de defender su caso y reunidos con los directores de Bryant y May se acordó que:

1. todas las multas debían ser abolidas; 
2. todas las deducciones por pintura, pinceles, sellos, etc., debían eliminarse
4. Los «centavos» de las multas debían ser devueltos
5. Todas las quejas debían presentarse directamente ante la empresa, antes de que se lleve a cabo cualquier acción hostil. 
6. Todas las chicas debían ser reincorporadas al trabajo

También se acordó que se formaría una «Union» que era como se les llamaba entonces a los sindicatos, y además se consiguió que Bryant and May proporcionara un espacio para las comidas fuera de la sala donde se realizaba el trabajo y se proporcionaron carretillas para llevar cajas, (en lugar de la práctica anterior que consistía en que las niñas jóvenes que tenían que llevarlas en la cabeza)

El Comité de Huelga presentó las propuestas al resto de la fuerza laboral y las aprobaron con entusiasmo.

La reunión inaugural del nuevo «Union of Women Match Makers » eligió a 12 mujeres, incluida Sarah Chapman, que fue una de las primeras mujeres importantes en la historia del sindicalismo.

Como en otros aspectos de la época victoriana, las mujeres estaban relegadas a los hombres, que eran los que poseían el verdadero poder, pero aún así, no se resignaron y lucharon por sus derechos como mujeres y como trabajadoras.

Descubre más desde El bosque de las palabras

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo